A veces me encuentro esperando… es un estado que me sobreviene. No se bien que es lo que aguardo, pero hay expectativa. Como si anticipara un cambio. Es la sensación de cuando sabemos que en unos segundos tacarán a la puerta.
Aveces la expectativa se torna en exasperación. En un esperar cansado. Mucho tiempo mirando el horizonte, y tal vez lo que busco está cerca mío. Tal vez en mi interior. Supongo que a veces es más fácil concederle aspecto “mágico” a algunas situaciones o acciones, esperando que desencadenen por sí mismas lo que deseamos que venga. Pero esto es más una excusa. Algo que nos proporciona una explicación indolora para una posible frustración… “si no llega es porque ya vendrá, o no es el momento” …. pero no porque yo no haga hecho lo suficiente. Crear las oportunidades es un arte que se cultiva. Requiere optimismo y fe, pero sobre todo constancia. Esto significa que primero hay que superar los esquemas mentales limitantes. Esas creencias o autoconceptos que no nos permiten ser más creativos de lo que somos, ir más lejos de lo que es “aceptable” y seguro. Un hombre sin sueños es pobre aunque tenga techo y sustento, dicen. Pero los sueños sin acción es como un bote sin mar, es lindo para contemplar pero no nos llevará a ningun lado.

13/02/2007 at 2:51 pm
Siempre he pensado que las oportunidades, los momentos, pasan por delante de todos, pero hay que tener predisposición, el talante apropiado, para verlos y distinguir que son importantes o que tienen posibilidades de serlo en un futuro.
Como bien dices, si no tenemos “ojos para mirar”, seguramente todo pasará por delante de nuestra vida.
Gracias por tu comentario y tu visita. Volveré… me gusta lo que expresas.